
Un vecino de Utrera entra en el Ayuntamiento a pedir ayuda, en una situación complicada y termina rompiendo el cristal de una puerta.
Noche de Martes Santo en Sevilla, lagrimas de desilusión de nazarenos y penitentes, sentimientos encontrados, palabras de aliento del Arzobispo de la ciudad y a muy pocos kilómetros un vecino anónimo derrama lagrimas de desesperación. Situación insostenible, al igual que muchos otros, lagrimas que brotan de unos ojos enterrados en una cara arrugada y quemada por los rayos del sol, bendito astro que durante años baño de su color a tantos trabajadores y que hoy vuelve a estar oculto.
Noche de Martes Santo en Sevilla, lagrimas de desilusión de nazarenos y penitentes, sentimientos encontrados, palabras de aliento del Arzobispo de la ciudad y a muy pocos kilómetros un vecino anónimo derrama lagrimas de desesperación. Situación insostenible, al igual que muchos otros, lagrimas que brotan de unos ojos enterrados en una cara arrugada y quemada por los rayos del sol, bendito astro que durante años baño de su color a tantos trabajadores y que hoy vuelve a estar oculto.

